Ni siquiera eres un tren.
Cargas en un solo vagón a todos tus pasajeros.
Apelmazados, se asfixian.
¿No te das cuenta?
Necesitan aire, déjales más tiempo en la ventana.
Te lo piden a gritos.
Son demasiados para tan poca luz, para tan poco aire, para tan poco espacio.
Porque no eres un tren.
Tan solo eres un vagón descarrilado.
martes, 18 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario