domingo, 30 de diciembre de 2007
Las piezas que no son de puzzle
Esta es la historia de un cuerpo humano -de una sola pieza- que juntaron con otro cuerpo humano. Entonces, en el primero aparecieron nuevas ideas e ilusiones que jamás se le habían pasado por la cabeza, como la de enredarse, abrazarse e incluso fusionarse. Sin embargo, antes de que hubiera el suficiente tiempo como para que las ideas quedaran confirmadas hasta el punto de provocar una, o hasta dos sonrisas, la historia ya había acabado con un cuerpo humano -de una sola pieza- que separaban del cuerpo humano al que solamente estaba acariciando.
sábado, 29 de diciembre de 2007
Conflicto de balanza
El corazón lo tengo totalmente limpio.
Y sano, y sincero, y se muere de ganas de latir por dos.
El corazón no me duele (no me falla), no me cansa.
Respira con más fuerza que los pulmones,
me dirige con más intuición que mis movimientos,
y me encanta que cuando habla sabe perfectamente lo que está diciendo.
El corazón lo tengo totalmente limpio.
Es el cerebro el que me preocupa
porque sólo él (hipócrita y orgulloso) podría joderlo todo.
-Por la cantidad de mierda que le rodea-
Y sano, y sincero, y se muere de ganas de latir por dos.
El corazón no me duele (no me falla), no me cansa.
Respira con más fuerza que los pulmones,
me dirige con más intuición que mis movimientos,
y me encanta que cuando habla sabe perfectamente lo que está diciendo.
El corazón lo tengo totalmente limpio.
Es el cerebro el que me preocupa
porque sólo él (hipócrita y orgulloso) podría joderlo todo.
-Por la cantidad de mierda que le rodea-
miércoles, 19 de diciembre de 2007
10.000 PAISES LEJOS
Así, de pronto, con legañas hasta en la voz, no tengo nada que escribir.
Con un pulmón menos, ando algo desequilibrado, sí, pero eso no me dá ningún derecho a utilizar de nuevo las frases para recuperarme.
Así, con la necesidad matutina de engancharme con fuerza al bolígrafo y cubrirme con el papel, pero sin nada en especial que escribir.
Quizá podría confesar en voz bajita, o letra pequeñita, que me siento un poco triste porque vuelvo a estar solo.
Vuelvo a sentirme desterrado de aquel lugar reservado sólo para mí, donde la carcajada y el llanto logran un estado de total sinceridad.
Donde podría morir a cada minuto un poco sin preocuparme de que un día, por sorpresa para mí y para todos, muera del todo.
Esto es lo que me he ganado a pulso.
Mi desorientación me provoca montar la tienda de campaña alrededor de la naturaleza más quemada.
Pero no estoy tan triste como para apoyar la cabeza sobre las manos.
No estoy tan roto como para exigir que alguien acaricie mi mejilla y así averigüe si está húmeda o sólo cansada.
No estoy tan loco como para tomarme en serio los capítulos silenciosos de mi vida.
En definitiva, no estoy hecho para llorar.
Tengo mis armas, mis calmantes y mis murallas.
Y sobre todo cuento con una imaginación que me aleja diez mil países de mí, y me sitúa donde nadie habla mi idioma y pasas desapercibido sintiéndote tan (tonto) solo (tonto).
Con un pulmón menos, ando algo desequilibrado, sí, pero eso no me dá ningún derecho a utilizar de nuevo las frases para recuperarme.
Así, con la necesidad matutina de engancharme con fuerza al bolígrafo y cubrirme con el papel, pero sin nada en especial que escribir.
Quizá podría confesar en voz bajita, o letra pequeñita, que me siento un poco triste porque vuelvo a estar solo.
Vuelvo a sentirme desterrado de aquel lugar reservado sólo para mí, donde la carcajada y el llanto logran un estado de total sinceridad.
Donde podría morir a cada minuto un poco sin preocuparme de que un día, por sorpresa para mí y para todos, muera del todo.
Esto es lo que me he ganado a pulso.
Mi desorientación me provoca montar la tienda de campaña alrededor de la naturaleza más quemada.
Pero no estoy tan triste como para apoyar la cabeza sobre las manos.
No estoy tan roto como para exigir que alguien acaricie mi mejilla y así averigüe si está húmeda o sólo cansada.
No estoy tan loco como para tomarme en serio los capítulos silenciosos de mi vida.
En definitiva, no estoy hecho para llorar.
Tengo mis armas, mis calmantes y mis murallas.
Y sobre todo cuento con una imaginación que me aleja diez mil países de mí, y me sitúa donde nadie habla mi idioma y pasas desapercibido sintiéndote tan (tonto) solo (tonto).
martes, 18 de diciembre de 2007
¿QUIEN CONDUCE?
Ni siquiera eres un tren.
Cargas en un solo vagón a todos tus pasajeros.
Apelmazados, se asfixian.
¿No te das cuenta?
Necesitan aire, déjales más tiempo en la ventana.
Te lo piden a gritos.
Son demasiados para tan poca luz, para tan poco aire, para tan poco espacio.
Porque no eres un tren.
Tan solo eres un vagón descarrilado.
Cargas en un solo vagón a todos tus pasajeros.
Apelmazados, se asfixian.
¿No te das cuenta?
Necesitan aire, déjales más tiempo en la ventana.
Te lo piden a gritos.
Son demasiados para tan poca luz, para tan poco aire, para tan poco espacio.
Porque no eres un tren.
Tan solo eres un vagón descarrilado.
DENTRO (de casi nada)
Ya está. Dentro. He entrado en el juego.
... y ahora es imposible hacer pausas ...
(en los momentos a solas la tinta retorcerá cada gesto tuyo y cada palabra mía,
volverá a portarse mal, a ser el egoísta el que escribe
y puedo ser capaz de volverme a enamorar más del papel que del movimiento)
Ya está.
Ya duele. Ya me incomoda. Ya aprieta.
Soy un niño que lucha contra el viejo que trata de invadir mi cuerpo.
No quiero volver a llenar de arrugas cada gesto.
No quiero volver a cojear cuando apenas llego a tiempo.
Es la historia del niño (casi bebé) que trata de razonar con el viejo que le invadió el cerebro.
No tengo por qué hablar. No tengo por qué enamorarme. No tengo por qué tocar. No tengo por qué acariciar. No tengo por qué preocuparme por alguien. Soy completamente uno -solo y entero- que a veces se cansa y necesita apretarse contra alguien (apretarse contra alguien). Sentir el calor. Sólo hablo de un poco de contacto...
No tengo por qué ilusionarme -es suficiente-, ni siquiera hace falta averigüar su nombre. Con eso es realmente suficiente.
Ya está.
Ya duele. Ya me incomoda. Ya aprieta.
Me confundo. Me lío. Voy de un lado hacia el otro
y acabo sin ganas de salir del cuarto.
Acabo perdiendo lo que me invento que ya está perdido
y no salgo del recinto mismo en el que nací.
No tengo paciencia para valorar lo que viene y lo que se va.
No tengo suficiente respeto hacia el resto
como para obedecerme.
Y si regreso a mí será para asentarme definitivamente.
(porque no creo que sea bueno para la cabeza dar paseos)
Me esforzaré por encontrarme cómodo y dormirme dentro.
Entre los huesos.
... y ahora es imposible hacer pausas ...
(en los momentos a solas la tinta retorcerá cada gesto tuyo y cada palabra mía,
volverá a portarse mal, a ser el egoísta el que escribe
y puedo ser capaz de volverme a enamorar más del papel que del movimiento)
Ya está.
Ya duele. Ya me incomoda. Ya aprieta.
Soy un niño que lucha contra el viejo que trata de invadir mi cuerpo.
No quiero volver a llenar de arrugas cada gesto.
No quiero volver a cojear cuando apenas llego a tiempo.
Es la historia del niño (casi bebé) que trata de razonar con el viejo que le invadió el cerebro.
No tengo por qué hablar. No tengo por qué enamorarme. No tengo por qué tocar. No tengo por qué acariciar. No tengo por qué preocuparme por alguien. Soy completamente uno -solo y entero- que a veces se cansa y necesita apretarse contra alguien (apretarse contra alguien). Sentir el calor. Sólo hablo de un poco de contacto...
No tengo por qué ilusionarme -es suficiente-, ni siquiera hace falta averigüar su nombre. Con eso es realmente suficiente.
Ya está.
Ya duele. Ya me incomoda. Ya aprieta.
Me confundo. Me lío. Voy de un lado hacia el otro
y acabo sin ganas de salir del cuarto.
Acabo perdiendo lo que me invento que ya está perdido
y no salgo del recinto mismo en el que nací.
No tengo paciencia para valorar lo que viene y lo que se va.
No tengo suficiente respeto hacia el resto
como para obedecerme.
Y si regreso a mí será para asentarme definitivamente.
(porque no creo que sea bueno para la cabeza dar paseos)
Me esforzaré por encontrarme cómodo y dormirme dentro.
Entre los huesos.
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